Alcohol, verano y coches: una combinación peligrosa para viajar

Alcohol, verano y coches: una combinación peligrosa para viajar
18 julio, 2018 @applus
In Consejos, Seguridad

Con la llegada del verano se esperan cerca de 90 millones de desplazamientos, el 70% de ellos de larga distancia. Entre julio y septiembre, los conductores españoles recorrerán de media alrededor de 1.000 kilómetros y más de un 15% superará los 4.000 km.

La fatiga es la cuarta causa de siniestralidad mortal en las carreteras españolas, un riesgo que se puede evitar adoptando hábitos adecuados al volante. En los desplazamientos largos existen ciertas variables que pueden afectar a nuestra conducta al volante, como son la falta de descanso, los kilómetros recorridos, los atascos, viajar tras una jornada de trabajo, la deshidratación… incrementando el riesgo de fatiga y, por lo tanto, la posibilidad de generar situaciones de peligro en la carretera, tanto para el que la sufre como para el resto de usuarios de la vía.

Se manifiesta con síntomas como la perdida de concentración, picor de ojos, visión borrosa, parpadeo constante, necesidad de moverse en el asiento, deshidratación y somnolencia. Sus consecuencias son una pérdida de atención y un aumento del tiempo de reacción ante un obstáculo de un 86%.

Hábitos de los conductores
Tres cuartas partes de los conductores no hacen las paradas que serían recomendables. A pesar de ello, tienen una baja percepción del riesgo y una falsa sensación de confianza, ya que el 75% declaran que pueden hacerlo sin cansarse. Los conductores viajan en otras condiciones que incrementan el riesgo de fatigarse y de sufrir un accidente como tener pérdidas de concentración/ apartar la vista de la carretera (64%), conducir con sueño (58%), iniciar un largo viaje después de salir de trabajar (14%).

El alcohol y la conducción
Según datos de la DGT, el consumo de alcohol genera entre el 30 y el 50% de los accidentes mortales. Un 25% afirma que bebe alcohol y conduce, más los hombres (31%) que las mujeres (18%), y en edades comprendidas entre los 56 y los 65 años.

La hidratación, otro riesgo olvidado
El 61% de los conductores no son conscientes de que provoca reducción de la atención, dolor de cabeza, cansancio y fatiga muscular. El uso del aire acondicionado no evita la aparición de estos factores, sino que puede resecar el ambiente, lo que también genera sed, además de sequedad en la garganta y fatiga, sensaciones que pueden afectar a la atención del conductor.
Estudios realizados, indican que un nivel bajo de hidratación y glucosa aumenta en un 66% la agresividad al volante, provoca un 33% más de salidas de la vía y reduce la concentración en un 27%. De hecho, los conductores que viajan con un nivel de hidratación insuficiente cometen los mismos errores que los que lo hacen bajo los efectos del alcohol.

 

Fuente: ABC

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